Más de lo mismo. La selección juvenil volvió a ser presa de sus propios errores y sucumbió 0-3 ante el sexteto de Bulgaria. De esta manera, perdió toda chance de luchar por el noveno lugar del Mundial Juvenil que se disputa en República Checa.
En tan solo una hora y veinte minutos, las búlgaras dieron cuenta de un conjunto peruano que, una vez más, solo mostró un efímero entusiasmo, un fugaz derroche de amor propio, una pasajera actitud de vergüenza deportiva, un momentáneo abanico de variantes ofensivas, un transitorio orden defensivo. Como en toda la competencia, la bicolor fue solo un “equipo de momentos”. La blanquirroja sigue extraviada en tierras checas.
