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Fuente: elpoli.pe
Hay situaciones que no se pueden pasar por alto. Una de ellas es la pésima costumbre de hacer las cosas a último momento. Muestra de ello es lo ocurrido con el coliseo Gran Chimú de Trujillo, que a estas alturas debe estar pasando su última inspección previa al Campeonato Mundial Juvenil de Voleibol Perú 2011.
A solo dos días para el inicio del torneo, el escenario trujillano aún no estaba listo. Las obras recién fueron entregadas a la Federación Peruana de Voleibol el lunes, muy tarde e inconclusas. Ese día, la queja no solo era del presidente de la organización en Trujillo, Luis Linares, sino también de las integrantes del seleccionado nacional.
En la mañana de ese día, todavía no se terminaba de subir la parrilla (panel, estante donde van las luminarias o focos de iluminación del coliseo), faltaba terminar de colocar el piso (uno especial, homologado por la Federación Internacional de Voleibol) y los directivos de la FPV se jalaban los pelos porque no podían demarcar el suelo ni acondicionar las oficinas y lugares que debe tener un escenario deportivo para una competencia de tal magnitud.


